Editorial por: José Luis Galván

El invierno llegó frío y con vientos de soledad más fríos. Entró puntual, como cada año este 21 de diciembre y se nos empezó a colar hasta los huesos por que necesitamos abrazos y están prohibidos. Algunos dicen que viene lo peor de estos tiempos de pandemia, pienso que este invierno también nos dibuja en el cielo una esperanza al traer “La estrella de Belén”.

No es una casualidad este acontecimiento astrológico, cuya aparición última se registró hace más de 400 años. Esta conjunción de los planetas Júpiter y Saturno que se aprecian a simple vista en el cielo en forma de una gran estrella, son símbolos de buen augurio para lo que hoy pasa en el mundo con el Covid 19; o cuando menos así lo quiero ver. 

Se vivió también algo extraña esta navidad, faltaron los abrazos y la compañía de algunos seres queridos, tratamos de hacer cálidas las “frías reuniones por zoom” para ver a otros integrantes de la familia y amigos.  La mesa se veía grande ante algunas sillas vacías, pero al buscar esa “Estrella de Belén” todavía alumbrando en este 24 de diciembre, nos dimos cuenta que tenía en ella los rostros de las personas que se fueron de este mundo. Hoy mas que nunca en esta “Noche Buena” damos gracias y decidimos ver las estrellas: “Ojos en el cielo”.

Otro halo de esperanza es que llegó a nuestro país en este raro ambiente navideño, por fin la vacuna contra el Covid 19, quizás envuelta con moños de colores políticos, en donde algunos personajes se sintieron el “Santa Claus” que repartía cuando menos a algunos pocos la posibilidad de encontrase con el virus sin que ya les hiciera daño. Claro que para que la mayoría de la población la tenga, será quizás hasta el próximo invierno.

En lo personal disfruto los días de frío, la llegada de ese viejo compañero gélido que nos traen los vientos del norte, que me invita a prender mi chimenea y a reunirme alrededor del fuego con mi familia. En esta ocasión, al mirar como se consumía la leña después de leer unos cuentos, divertirme con mis hijos y mi esposa con algunos juegos de mesa;  imaginé que quemaría parte del virus.

A pesar de lo diferentes que han sido estos días decembrinos en el mundo en general y en cada hogar en lo particular, no debemos dejara de agradecer,  por que si estas leyendo estas líneas debemos inclusive gritarlo: Estamos vivos… gracias, ¡Gracias!