Editorial por: José Luis Galván

Las aguas del mar rojo están revueltas, se están provocando algunas tormentas y huracanes por la disputa a dirigir al partido en el poder. El barco llamado Morena puede naufragar, hundirse si no se decide rápido, asertivamente y de manera pacifica por un capitán.

En el puerto del Congreso de la Nación tenemos dos grandes legisladores: Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo. Están  dispuestos a subirse al barco para dirigir el tan complicado rumbo en la tormenta política. En ese barco suele haber motines de piratas disfrazados de marineros, también saben que viene “la madre de todas las tormentas” en el año electoral 2021; en donde si no se lleva una conducción del timón firme pero tolerante, férrea pero generosa, disciplinada pero incluyente, el barco puede termina hundido o en el mejor de los casos extraviados, sin brújula  y no podrán regresar al puerto de las Cámaras Federales triunfadores.

El capitán Mario Delgado en este tiempo dirigiendo el navío del Congreso,  ha demostrado con creses su capacidad de dirigir un timón al estar al frente de los marineros de Morena en la cámara, ha podido capotear la tempestad, ha cruzando tormenta tras tormenta logrando los objetivos, y ha encontrado el mapa correcto para guiar como un gran capitán a sus compañeros haciendo equipo con ellos y se unen para navegar en las aguas difíciles ante la oposición demandante y en muchas ocasiones intransigente.

Además, a principios de la navegación operó con los demás marineros de Morena, para que ahora su ahora “contrincante“ Porfirio Muñoz Ledo pudiera tomar el timón de la Presidente del Congreso. Mario Delgado tiene mucha experiencia en mares difíciles al frente de la tesorería del gobierno de la CDMX, ahí mismo en ese puerto se enfrentó a motines del sindicato de maestros cuando estuvo al frente de la secretaria de educación, sacando adelante ese barco.

Por otro lado está ese “Viejo Lobo de Mar”, el octogenario Porfirio Muñoz Ledo, sin duda un experimentado capitán de barco, que ya ha andado por los siete mares, en las aguas turbias del PRI, en el mar rojo del PRD y PT, como en aguas tranquilas azules cuando fue nombrado embajador de la Comunidad Económica Europea por Vicente Fox, viviendo más de cinco años en Bruselas, disfrutando de un mar tan azul que casi le cambia de color de la sangre y se le olvida lo que son las tormentas.

Nadie podrá negar que en cualquier barco que Muñoz Ledo se sube, es de gran ayuda por su experiencia y su capacidad, quizás por eso ha podido ir de un mar a otro; porque es un hombre inteligente, pero hoy a sus 87 años pretende ser el capitán del barco más joven llamado Morena. En donde regularmente se viven amotinamientos de sus tripulantes y sufriendo constantes ataques de piratas de Barba azul, verde y otros; además desde  pequeñas islas aliancistas pretenden hundir el barco.

Sin duda, ante este mar revuelto Porfirio, “el Viejo Lobo de Mar”, debe darse cuenta que no podrá sostener el timón desde la biblioteca como en otros tiempos y reconocer que Mario Delgado debe ser el nuevo capitán.

El capitán de Morena debe capaz de surcar por todos los océanos, ríos, lagunas y charcos entre tempestades. Con temple y capacidad debe hacer equipo con sus marineros y marineras, aún con los amotinados, amigos disfrazados o arribistas.

Por eso debe ser Mario Delgado, que a demostrado combatir a los piratas de otros partidos, sin necesidad de estallar ningún barco, hacerles frente a los aliancistas, sin explotar ninguna de sus islas, sino tomarlas en el siguiente año electoral. 

Porfirio debe ser realista y generoso en esta ocasión y no intentar tomar el timón, el barco la boina de capitán, las insignias, la brújula son de Mario Delgado.

Por supuesto que Porfirio debe seguir en el barco llamado Morena, porque las aguas están muy agitadas y cuando mas se acerquen las tormentas electorales del  2021, el nuevo capitán Mario Delgado va a necesitar de todos los tripulantes, para llegar  triunfantes de nuevo al puerto del Congreso Nacional. 

A eso se le llama hacer equipo por México