Editorial por: José Luis Galván

En la cuarentena, que no fue de cuarenta días, sino de cuatro meses y contando… Iker y Gabrielo, mis hijos de siete y nueve años, se fueron de su escuela en el puente de marzo y ahora ya en agosto “regresarán a clases”… mas no a la escuela.

Terminaron su ciclo escolar en línea y sus “vacaciones” se la han pasado de “viaje”: de su cuarto al cuarto de tele o a la cocina… encerrados en casa. Sus cursos de verano son en la tablet, la computadora o el celular. Lo que empezó divertido se ha convertido en aburrimiento o enajenamiento virtual.

El “regreso a clases” será en línea a partir del 24 de agosto. Para los niveles de preescolar, primaria y secundaria en realidad será por TV, participando las televisoras comerciales Televisa, Azteca, Imagen y Multimedios. Además de algunos canales de gobierno, como los canales 11 y 28 aquí, en Nuevo León.

No cabe duda que los más afectados serán los pequeños y las que se beneficiarán serán las televisoras, pues “harán su agosto” con el nuevo ciclo escolar. Se llevarán 450 millones de pesos entre las cuatro televisoras.

Algunos padres de familia que satanizábamos la televisión, a la que la sociedad en general llegó a bautizar como “una caja para idiotizar”, ahora tendremos que pedirle a nuestros hijos que estén frente al aparato varias horas para “aprender”.

Un estudio del IFT, Instituto Federal de Comunicaciones, señalaba hace dos años que los niños mexicanos pasaban 5 horas diarias frente a la TV, si a este indicador se le agrega el tiempo que ahora los menores, por obligación, tendrán que estar al frente del aparato televisivo, quizá lleguen a las 10 horas diarias de TV, eso sin contar con las tabletas, Smartphone; el mundo de nuestros niños será visto a través de una pantalla.

A la par de estas preocupaciones de los padres de familia por sus hijos, también está el gran reto de los maestros por cumplir a cabalidad con su tarea de enseñar, ya que la mayor parte de la metodología de enseñanza recaerá en la forma que se graben los videos y en la capacidad de comunicación en línea que tengan con sus alumnos.

He tenido la fortuna de hablar con algunos maestros y formadores de los mismos, quienes preocupados por esta situación anormal en la educación, se plantean los retos que esto implica, ya que hoy en día el panorama es muy diferente a como ellos fueron enseñados y la didáctica se basa en una metodología que hasta la fecha sólo se aplicaba en algunos niveles superiores, como lo es la educación online en universidades.

EL mundo virtual que en sí ya nos invadía poco a poco en nuestra cotidianidad, en la casa, en las oficinas por medio de las computadoras, las tablet, Smartphone, ahora llega a romper con la educación primaria y secundaria presencial.

Veo a mis hijos y me pregunto si estarán mejores preparados para este mundo virtual o los convertiremos en unos autómatas, dependientes de una pantalla. ¿Esto es momentáneo o se quedará?

A unos días de empezar el ciclo escolar la pregunta sigue siendo ¿Dónde y cómo estudiarán los niños?