Editorial por: José Luis Galván

El verano había llegado, la gente salió de sus casas, a los parques, a las calles, a los centros comerciales, a sentarse a comer en un restaurante, a pasear por los ríos, a la presa… volvían las reuniones con amigos y familiares; en junio se abrió parte de la actividad económica, en junio llegó el verano. Y en junio Nuevo León se llenó de contagios, de más muertes por Covid -19.

Ahora en julio, el gobierno en pleno verano decreta de nuevo el encierro de las personas y en especial los fines de semana. Sólo se permitirá la movilidad plena de las personas en caso de urgencias y actividades esenciales. Sin duda esta medida ayudará a contener los contagios por Covid que se han disparado y permitirá prevenir una inminente saturación hospitalaria, la cual, en caso de darse arrojaría un desastroso colapso del sector salud.

Creo que con el permiso que se dio de abrir las actividades económicas y que la gente pudiera salir de paseo, nos confundimos. Pensamos que el virus se había ido o simplemente daría una tregua; sin embargo, nos olvidamos de los cuidados esenciales. Invitamos en cada fiesta, en cada abrazo y apretón de manos al Covid, para que también se divirtiera con nosotros y para algunos tristemente, fue su última fiesta.

Por otro lado, también pareciera que la muerte ahora sólo se disfrazó de Covid- 19, se le han olvidado los infartos, el cáncer, los suicidios, los crímenes. Ahora una simple caída con un hueso roto, llegas al hospital te diagnostican Covid y mueres al tercer día. Así le pasó a una persona mayor de 80 años, su muerte la disfrazaron de Covid.

Me confieso ser parte de la opinión de que tenemos que salir, había que salir, la actividad económica se tenía que reactivar, obvio con todas las precauciones posibles. El encierro en casa se volvía peligroso para la salud mental; desgraciadamente no nos enseñaron a convivir tanto tiempo en familia en el mejor de los casos. También es cierto que existen hogares donde desde hace tiempo ya no había familia, sólo extraños que llagaban a dormir en la misma casa.

Este verano en Nuevo León el panorama se pinta de rojo, las temperaturas altas y el encierro son detonadores de la violencia familiar. Por supuesto no habrá vacaciones, pero tampoco habrá trabajo, faltará el dinero. Y ahora ¿Cómo sobrevivir no sólo al Covid, sino a este verano? ¿Al mes de julio? ¿A la economía?

Seguramente estaremos en casa, desde una ventana viendo pasar la vida, el verano y ojalá, con fortuna, ver pasar también al Covid.