Editorial por: José Luis Galván

A UNA SEMANA Y POR TODA LA VIDA…. TE SEGUIRÉ EXTRAÑANDO. EN TU MÚSICA ENCUENTRO REFUGIO Y DOLOR.

Se fue, voló; como lo dijo en el balcón de su casa en Barcelona hace unos meses, en plena pandemia “…Ángeles que entran y salen / a gran velocidad / corriendo en los pasillos del viejo hospital / ángeles cansados / pero osada valentía / jugándose la vida / para que otros estén bien / los ángeles no tienen alas / ni lazos ni rizos dorados/ los ángeles visten de blanco», Pau Donés, el líder y fundador del grupo español “Jarabe de Palo”, murió esta semana de cáncer.

La primera vez que me tocó escuchar a Pau Donés en vivo, fue en 1999, en el teatro Karl Marx, en la Habana, Cuba. Ahí estuve haciendo una enorme fila para entrar, me invitó Tony, mi gran amigo cubano; aparte de ir ver a “Jarabe de Palo”,  estaba atento y veía a todos lados de la calle, ya en el teatro igual buscaba… A la flaca / Coral negro de la Habana, tremendísima mulata…

Pau no sólo fue un gran artista, fue un ser que dio luz e inspiró a muchos a hacer cosas diferentes  y grandiosas.  Cuando se enteró de su cáncer de colon, no se tiró a llorar ni al drama. Lo vio “cara a cara”, como dijo  él; lo enfrentó y lo hizo público. Inspiró a personas que pasaban por lo mismo a continuar, a vivir…Y como lo cantó en  su canción HumoAhora que cada suspiro /  es un soplo de vida robado a la muerte/ Ahora que sólo respiro/ Porque sólo así podré verte.

Y así como en su letra:  él respiraba, quería seguir viviendo, dejaba por un tiempo su carrera,  no sólo por la enfermedad; sino porque quería verla, estar al lado de Sara, su hija adolescente, ya que por sus compromisos laborales se había perdido mucho de su infancia. Se fue con ella  a California a surfear, a vivir y habló con Sara de su cáncer, no de la muerte, porque no tenía que terminar así. Mil veces le repetía que la quería y que iba a luchar para no dejarla.

Me pregunto cuántas veces en intimidad con su hija le cantó al oído en la noche al dormir…”Que aquí estamos de presta’ o…/ Que uno nace y luego muere/ Y que este cuento se acaba’ o…”,  en la playa, en un  amanecer la tomo de la mano y le cantó: “Te tiendo la mano, tú agarras  todo el brazo/ y si quieres más pues, Grita”…”, o esa despedidas…” Abrázame fuerte amor  te lo ruego/ por si esta fuera mi última vez…”.

Lloré cuando me enteré de su muerte; las canciones, sus letras me llegaban… los conciertos en que lo vi se cruzaron en mí con momentos y gente increíble. Si sus canciones me transmitían, me inspiraban, su vida igual, su cáncer o el día en que Pau de ser hijo se convirtió en mamá, después de que se suicidó su madre y al trabajar su padre, él se encargó de sus hermanos menores.

La primera vez que lloré con él, es decir con su canciones, fue con la canción  que hasta la fecha es mi favorita “Mama”…Me gustaría contar/ De cuatro cosas que me gustan/ Despertar cada mañana/ Y gritar dentro del agua/ Que la muerte ya vendrá/ Mama/ Ayer pregunté a mi papa/ Cuando llegué a mi casa/ Y la mama donde está/ Mama…/ Y me contestó mi papa/ Que la mama ya no está. Seguramente hoy  Pau Donés habrá encontrado a su…”mama”.