Editorial por: Miriam Villarreal

El 8 de marzo fue mi primera marcha, al finalizar me pregunté ¿por qué no había ido antes?

Ese día llegué, junto con mi bebé, nerviosa. Encontré el contingente de maternidades e infantes y poco a poco la confianza me invadió.

Observé y escuché. Las organizadoras del contingente son maravillosas, mujeres comprometidas y empáticas; nos leyeron el cuento “El día que los crayones renunciaron” y reflexionaron sobre la importancia de expresar cuando algo te enoja, te entristece, te frustra o te pone alegre, después leyeron “pequeño” y mi corazón se hizo chiquito, los adultos somos responsables de cuidar en todos los sentidos a los pequeños.

De pronto, escuché al contingente de familiares de desaparecidas y asesinadas, “hija, escucha, tu madre está en la lucha” “porque vivas se las llevaron, vivas las queremos” “¿dónde están?, ¿dónde están?, nuestras hijas ¿dónde están?”; se me hizo un nudo en la garganta y me dieron muchas ganas de llorar, no imagino el dolor.

En la tarima, se subió una chica y con el megáfono gritaba “aborto sí, aborto no, eso lo decido yo” y entendí que no importa si estoy o no estoy de acuerdo, no me corresponde decidir sobre ejercer o no la maternidad en otras mujeres.

Ya iniciada la marcha me sentía segura, y cuando empezaron a gritar “las niñas no se tocan” un escalofrío pasó por todo mi cuerpo, se me puso la piel chinita y me descubrí gritando más fuerte con el brazo en alto. Me sentí orgullosa y el pecho se me infló cuando alzamos la voz diciendo “mujer, criando, también está luchando”, mi granito de arena.

Rodearme de mujeres empoderadas, que luchan por nuestros derechos me hizo sentir que desperté tarde; ellas tienen mucho tiempo en esto y aún así, me abrazan y me dan la bienvenida.

Gracias y perdón. Gracias por continuar y no rendirse, por inspirarme. Perdón porque los micromachismos que hay en mí, hicieron que alguna vez las criticara, minimizara. Me comprometo a deconstruirme.

Y para ti, que ves y señalas sólo la violencia/vandalismo que sucede en las marchas, quiero que sepas que respeto tu opinión, no te preocupes, porque mientras a ti te incomoda esa violencia, a las que están en esta lucha les incomoda la violencia hacia todas las mujeres, incluyéndote o incluyendo a tu mamá, hermana, hija, nieta, esposa, amiga.

Para mí, esta marcha fue una experiencia trascendental.